Fundamentos y Valores

Porque así como en un cuerpo hay muchos miembros, y no todos los miembros tienen la misma función, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y dependemos unos de otros. Ya que tenemos diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, si tenemos el don de profecía, transmitamos las luces que nos son entregadas. Si tenemos el don de servicio, sirvamos; si tenemos el don de la enseñanza, enseñemos; si tenemos el don de exhortación, exhortemos; si debemos repartir, hagámoslo con generosidad; si nos toca presidir, hagámoslo con solicitud; si debemos brindar ayuda, hagámoslo con alegría. Nuestro amor debe ser sincero. Aborrezcamos lo malo y procuremos el bien. Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos deferencia hacia los demás. Si algo demanda diligencia, no seamos perezosos; sirvamos al Señor con espíritu ferviente. Gocémonos en la esperanza, soportemos el sufrimiento, seamos constantes en la oración. Ayudemos a los hermanos necesitados.

Nuestros Valores Fundacionales:

1.-Servicio:

Con humildad a quienes más lo necesitan.

2.- Respeto:

Por cada persona porque representa algo único, creada por Dios.

Tenemos un deber que cumplir, hacemos nuestro máximo esfuerzo en favor de los demás.

Queremos cambiar el mundo por eso partimos por nosotros mismos.
A través de una actitud empática construimos una comunidad solidaria que es acogedora y trabaja por la justicia.
En beneficio de la comunidad construimos espacios para recibir la crítica y evaluación que nos permitan mejorar.
Somos respetuosos de los valores declarados y velamos por los intereses de nuestra comunidad.
Enfrentamos las dificultades con fe y esperanza en el corazón para mantener el rumbo planificado a pesar de los problemas con los que nos encontremos.

10.- Austeridad:

Somos responsables de los recursos recibidos destinados a mitigar la pobreza.
El fin no justifica los medios. Estamos dispuestos a perder, teniendo el ejemplo extremo de Cristo en la cruz, con tal de ser consecuentes.

Ponemos nuestros dones recibidos gratuitamente al servicio de las personas, desarrollando una mística basada en el servicio generoso y alegre.